Un bonito día de otoño, a las 7:30 de la mañana en Bocholt: 28 aprendices y tres de nuestros maestros de taller se ponen en marcha para el viaje de formación de 2016.
El programa de hoy incluye una visita al Museo de la Minería de Bochum, además de interesantes visitas a las instalaciones de dos de nuestros clientes en la cuenca del Ruhr.
«Desde el primer momento, el ambiente fue genial», cuentan radiantes nuestras aprendices Ina y Steffi al día siguiente. «Desde Bocholt nos fuimos directamente a Bochum, al museo de la minería, ¡y allí incluso bajamos a las galerías! Las altas temperaturas, el espacio reducido y la oscuridad convirtieron la visita al museo en una experiencia única. Pudimos conocer de primera mano el trabajo de los mineros, con sus condiciones laborales tan exigentes físicamente». De forma muy práctica, nuestras aprendices pudieron probar algunas de las máquinas con las que todavía hoy se trabaja bajo tierra.
«Después, dos de nuestros clientes nos ofrecieron una visión detallada de su producción de maquinaria», continuó Ina. Equipados con calzado de seguridad, gafas protectoras y cascos, nuestros jóvenes talentos pudieron ver en directo cómo los componentes que ellos mismos habían soldado y fabricado se incorporaban como piezas de suministro en las instalaciones del cliente. Steffi: «Como fuimos de visita un lunes, tuvimos la suerte de poder ver a los trabajadores en las naves de producción mientras realizaban sus tareas diarias. Junto con las explicaciones detalladas que nos dieron durante las dos visitas guiadas, pudimos seguir muy bien el proceso completo, desde la pieza subcontratada hasta el producto final».
La pausa para comer también nos gustó mucho: «Nos recibieron con salchichas, panecillos y bebidas, y pudimos reponer fuerzas y tomarnos un respiro tras tanta información», cuentan ambos con un guiño. La conclusión unánime al final de la tarde: «Además de todas las impresiones técnicas que nos llevamos al ver cómo trabajan, lo que más nos impresionó fue la hospitalidad tan cálida y cercana con la que nos recibieron los aprendices de Spaleck. ¡Muchas gracias de nuevo por ello!».